El expansionismo de la Unión Soviética en Europa del Este generó alarma en las potencias occidentales. Moscú instauró gobiernos satélites en naciones como Polonia o Hungría para crear un cordón de seguridad territorial. Ante esta situación, Estados Unidos implementó la Doctrina Truman y el Plan Marshall. Estas medidas buscaron contener la influencia comunista mediante apoyo económico y militar a países vulnerables.
La carrera por el monopolio nuclear intensificó el conflicto. El éxito del proyecto atómico soviético terminó con la exclusividad técnica de Washington y dio paso a la disuasión nuclear. La creación de bloques militares contrapuestos, como la OTAN y el Pacto de Varsovia, formalizó la división del mundo en dos esferas de influencia.

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